Susurro.

«La intuición es el susurro del alma.»

– Krishnamurti

Ya estamos despiertos.

Dōgen Zenji, Maestro Zen del siglo XIII y fundador de la escuela Soto del Zen (a la que pertenezco) enseña que la iluminación no es algo que alcanzar, que el despertar no es un objetivo a lograr sobre algo que no existe en este momento y podría existir en el futuro. En las enseñanzas de Dōgen, la práctica en sí misma es iluminación. En otras palabras, ya estamos iluminados, y sin embargo capas y capas de confusión, odio, codicia e ignorancia no nos permiten verlo, realizarlo. La práctica es, entonces, una manera de ir destapando, descubriendo nuestra naturaleza de buda que ya es inherente en cada ser.

Para Dōgen, el nirvana es inseparable de la iluminación, y es inseparable de la práctica de cada momento: No hay ninguna práctica auténtica que carezca en sí de iluminación o nirvana. Decimos entonces que todo el mundo ya tiene el espíritu o naturaleza de buda, o en palabras de Dōgen, todo el mundo es naturaleza de buda. Simplemente (simple pero no fácil) debemos hacer silencio y tomar profundo contacto con la realidad de todo lo que somos y nos rodea. De allí deviene la importancia de la meditación en nuestra práctica. Calmar el bullicio para poder oír.

Krishnamurti propone que «La intuición es el susurro del alma». La intuición, esa voz interior que es sabia, no se deja engañar por las trampas de nuestra mente y del ego. La intuición se mantiene en profunda conexión con la realidad del aquí y ahora y de quienes somos, y nos ofrece su mensaje. No grita, no intenta imponerse… suavemente y con constancia, la oigamos o no, susurra una profunda verdad.

En el silenciar nuestra actividad ajetreada, en el calmar el bullicio de nuestra mente y corazón, es que podemos crear ese espacio donde es verdaderamente posible oír el susurro de nuestra voz interior. Es en ese detenerse y observar, que podemos realizar nuestra ya existente naturaleza del buda. Exigir a nuestra voz interior que se exprese mas fuerte, o adoptar la voz interior de otro como propia no es el camino. El camino es el hacer silencio en la mente y el corazón para poder, sin prejuicios y con mente de principiante, oír.

Medita. Conecta con ese silencio. Escucha. Aprende… y lleva esa enseñanza a la acción.